Sergio Fernández: “Ganamos en el agua, pero antes tuvimos que ganar en la tierra”


Dos medallas de oro, 3 de plata dos de bronce y una lucha interminable contra los que querian que Argentina perdiera.


Si tuvieramos que simplicar en una sola cualidad la personalidad de Director Técnico del Seleccionado Nacional de Remo, usaríamos la palabra “sencillez”, “simpleza” “humildad”, un vecino de Campana que se lo encuentra caminando o andando en bicicleta por cualquier calle de nuestra ciudad.

Sergio Fernández nos cuenta que “La selección argentina trabajó con más de 79 chicos de los cuales quedaron 25 atletas. Tres entrenadores y un metodologo ayudaron en buena parte de los entrenemientos y nosotros en la parte tecnica, con dos dirigentes trabajando a la par para lograr nuestro objetivo: la mayor cantida de medallas posibles de oro.

“Prometimos cinco de la cuales pudimos cumplir con dos, tuvimos la enorme posibilidad de haber ganado tres más, si hubieramos contados con las embarcaciones adecuadas”.

El remero argentino Santiago Fernández confirmó su condición de favorito y conquistó la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en la modalidad de sculls individual de remo. La otra de oro fueron obtenidas por Maximiliano Martínez, Diego Lopez, Horacio Sicilia, Joaquin Iwan en cuatro cuatro sin timonel de remo largo. “Esa fue con el que tuvimos problemas con la embarcación, recibimos una bote a la 1.00 de la mañana, 450 kilogramos para desarmar pieza por pieza y pasarlo por la aduana de Brasil. Todo una odisea poder tenerlo a tiempo para poder lograr la medalla dorada” explicó Fernández.

La Medalla de Plata en Par de Remos Cortos con Gabriela Best, Medalla de Plata de Doble Par Remo Corto con Rodrigo Murillo, Ariel Suarez. Medalla de Plata Cuadruple Par Integrado Par por Cristian Rosso, Santiago Fernández y Ariel Suarez. Medalla de Plata Cuádruple Par Integrado por Cristian Rosso, Santiago Fernández, Ariel Suarez, Sebastián, Clauss de la ciudad de Zárate.

Medalla de Bronce para las chicas de Cuadruple Par, Lucía Palermo,Gabriela Best, Laura Habalos y Carolina Schiffmacher. Medalla de Bronce Ocho de Remo Largo, Maximiliano Martínez, Diego López, Alan San Martín, Damian Ordaz, Horacio Sicilia, Joaquín Iwan, Mariano Palermo y Marcelo Bronca.

Sergio Fernández expresó que “después de dos panamericanos como fueron el de Mar del Plata donde obtubimos 5 medallas de oro, el de Winnipeg en Canada con siete doradas, y el de Santo Domingo con una de Oro; este año obtubimos dos medallas de oro en Brasil con la posibilidad de haber obtenido por lo menos tres más, con la salvedad de haber obtenido una buena embarcación para lograrlo, el mejor ejemplo fue el del Cuatro sin Timonel” (...) “los brasileros nos negaron botes, nisiquiera nos querían alquilar embarcaciones, decían que no tenían en todo el país, nosotros sabíamos que tenían 70 escondidos en los depósitos” (...) “cuando la selección de Estados Unidos de América les pidió uno, se los prestaron de inmediato, así y todo les ganamos, los americanos no lo podían creer y no les quedó otra que venir a felicitarnos por la azaña, ya que sabían el inconveniente que habíamos tenido, y que habíamos traído y armado un bote a la 1.00 de la mañana”.

Quiero agradecer públicamente al Municipio de Campana, que fue quien me ayudó para estar en la selección y cumplir un objetivo a nivel nacional, tanto para la secretaría de Deporte de la Nación como también para el país, en un momento muy difícil para el remo argentino. A Angel Recúpero que nos dió una mano para poder hacer algunos de los chequeos a los deportistas con algunos suministros tráidos del exterior, a la Prefectura Naval Argentina en Zárate que nos prestó sus instalaciones, a los Clubs nauticos y a sus presidentes, a la Secretaría de Deportes de la Nación, por su apoyo enconómico, que nos brinda, agradecer a la marca ADIDAS que nos brindó la ropa de competición. A los empresarios que de una u otra manera nos dieron una mano, en ese sentido invitamos a los empresarios privados a seguir apoyando a los remeros de la selección para poder adquirir las embarcaciones necesarias para la competencia. Por último agradecer a todos los medios periodísticos por la buena disposición para transmitir con buena disposición lo acontecido.


Alides Cruz



Cazador de Imágenes/ Archivador de Memorias

Alídes Cruz:” El olor a los fardos de pasto seco me recuerda a mi primer maestra, Juanita Gerlo”

Mi infancia estuvo un poco repartida, yo nací en el centro, en Castelli y España, (la que alguna vez se llamó calle Comercio y ahora es De Dominicis) hasta los 7 años y medio, mis amigos era mis vecinos, Peña , Gotardo Croce y un primo mí que vivía a un cuadra.

Eran casas viejas del tiempo del frigorífico, calles de tierra, veredas altas, barrosas o polvorientas según el clima.

Mis juguetes, un carrito de madera, un triciclo un manomóvil que me habían regalado unos parientes de Buenos Aires, porque acá no estábamos en condiciones de compra esas cosas.

Fui a la escuela particular, porque no se podía ir a la escuela pública hasta los 8 años. Después no mudamos cerca de ahí, pero parecía muy alejado, (Rivadavia y Bertolini), con pocos vecinos y una casa por manzana, donde tenía como vecino a mi amigo Miguel Gil, que falleció el año pasado.

Olores que me llevan a la infancia: Sí, el olor a fardo de pasto seco, porque cuando yo iba a la escuela particular, en la casa de mi primer maestra, Juanita Gerlo, tenían como una especie de corralón y allí había de esos fardos. Hace poco, ella vino la escuela N° 5 cuando cumplió 100 años, lamenté mucho no habérmela encontrado.

Mi infancia fue muy tranquila, tenía buenos vecinos, los ratos de ocio eran para estar panza para arriba en la quinta, viendo pasar las hormigas. Hasta que fui creciendo y empecé la escuela primaria y ahí vinieron otros amigos y otros tiempos. Al final un crece y viene la edad del trabajo que me llevó a la fábrica militar del Tolueno, ahí encontré un techo. Después Me animé, y ya con familia, me dedique a la fotografía.

Se hace un silencio y apunta detrás de mí con su dedo índice a una cajita negra de metal, con una manijita y una especie de lentes envuelta en papel de celofán. Un cartelito escrito a mano alzada dicta “esta es mi primer máquina, TODAVÍA ANDA”.

Tras el saludo formal, nos alejamos del cuartito del fondo, mire hacia atrás por el pasillo, me pareció estar saliendo de una especie de máquina del tiempo. Lo miré a mi cumpa y le dije vamos gordo, vamos. La charla estaba como para quedarse unos días.

Giuliana Rho


Giuliana Rho: “Lo más bello de mi infancia fue poder ver y vivir el amor de mis padres”




“Mi infancia transcurrió en los años de la guerra, cuando terminó yo tenía 7 años, con lo cual no digo que hemos pasado hambre, pero no eran tiempos de abundancia para nadie.

Con mis hermanos nos criamos con austeridad, con eso práctica de compartir las cosas, aprovechar todo lo que había. Los juguetes eran muy pocos, yo tenía una sola muñeca, a la que le hacía algún que otro mueble con restos de cajones de madera (…)

En Italia son diferentes los personajes que traen los juguetes a los chicos, es decir, según el lugar, por ejemplo Papá Noel, era más bien una costumbre americana, nosotros esperábamos a los reyes magos. En Bergamo, los juguetes los traía Santa Lucía, que generalmente llegaba sobre un burrito, con las primeras nevadas el 13 de diciembre. Allí preparábamos el pastito para que comiera el burrito que la traía, hacíamos la cartita con todo el cariño del mundo, mezclada con toda esa magia que saben cargarle los padres.

Recuerdos: Apenas llegaba al borde de la ventana y miraba hacia la calle, si esa noche había nevado, si así era, seguramente ese día sería día de regalos; tal vez pequeños, pero grandes en su significado.

Olores que me llevan a la infancia: el olor en las cocinas donde hay una abuela preparando la comida. El aroma a caldo con mucha verdura con ese olor a comida rica, inmediatamente me hacen recordar cuando visitábamos la casa de mi abuela. También el perfume de esas rosas trepadoras, que son bien grandes. Mi abuela solía poner algunas en un vaso con agua.

Colores: El blanco de la nieve. Me hace recordar mi infancia como si fuera una película. Recuerdo cuando con mi hermano tomábamos el tranvía en la esquina de mi casa, teníamos el abono, ya que en ese tiempo los chicos todavía podían andar solos. Jugábamos a caminar sobre la nieve intacta, esa que nadie aún había pisado. Me veo aún con una gorrita y un echarpe verde. (Se hace un silencio y florece un brillo en su mirada).

Argentina: Mi padre cansado de las cosas de la guerra decidió emigrar para este país, vinimos en barco, un viaje sin fin. Vivimos un año en Buenos Aires, después nos fuimos a Córdoba por un trabajo en Techint de mi padre que era ingeniero civil y al final llegamos a Campana, en diciembre de 1952.

Mi infancia fue muy feliz. Lo que más destaco de mi infancia, fue poder ver y vivir el amor de mis padres. Se adoraban y ese amor sabían trasladarlo a nosotros. Siempre uno hubiera querido repetirlo en su propia vida”.